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Apoyo conductual positivo

Por Oier Erkizia



Uno de los métodos más eficaces a la hora de tratar y relacionarse con personas con discapacidad intelectual, sobre todo importante para educadores y profesionales de su entorno, es el apoyo conductual positivo. 

Hace unas semanas, María José Goñi (asesora especializada en la formación, evaluación, investigación de organizaciones y profesionales que atienden a personas con discapacidad, sus familias y su entorno) impartió un curso a educadores de Gautena en Donostia para explicarles y detallarles los puntos más importante de esta estrategia.

El apoyo conductual positivo busca que las personas con discapacidad disfruten de la vida, sean tan independientes como les sea posible, lleven una vida normal y superen sus problemas de conducta. Para ello, los valores clave son el respeto a sus derechos, los servicios centrados en la persona, el tratamiento con dignidad y la no existencia de abuso o negligencia.

Tal y como explica María José, los dos pilares en los que se basa este método son las elecciones y la interacción con las personas con discapacidad para prevenir problemas de comportamiento. “Elegir es tener control sobre tu vida, una sensación de autoestima y disfrute”, comenta; lo que encaja con uno de los objetivos principales anteriormente expuestos. La elección es algo básico en la tarea de apoyo porque las personas con discapacidad hacen significativamente menos elecciones “por miedo a decisiones equivocadas y por falta de recursos”. Sin entrar a detallar las diferentes guías para presentar elecciones en función del nivel de discapacidad, sí que hay que destacar que la elección debe ser “como una rutina en su día a día, que lo practique como un derecho y tenga control”, y luego aprender a elegir de forma correcta.

“Realmente no les damos tantas elecciones” es la frase que surge en mitad del discurso. Lo que hay que hacer es mantener un “equilibrio: enseñar a tolerar la frustración” y ofrecer una recompensa. Estrechamente ligado a esto surge el segundo punto clave de la estrategia de apoyo conductual positivo: la interacción. Su importancia radica en la calidad: la forma, el tono... y no en que se esté interactuando constantemente. Uno de los problemas que surge al comunicarse con personas con discapacidad es el hecho de que las situaciones sean muy variables entre sí y falte información: hay que conocer los antecedentes, entender el por qué de algunas conductas... para así funcionar mejor.

Es importante igualmente controlar las emociones y, entre otros, saber manejar el estrés. María José opina que “hay que reconocer y poner nombre a las emociones; responsabilizarnos nosotros y no culpar a los chicos de cómo nos sentimos”.

Preguntada acerca del porqué de estas clases María José explicaba que “la gente de las aulas necesita apoyo y se le presentan conductas que son un reto. Éste es un enfoque de solución más efectivo en la práctica, un enfoque psico-social que entiende las conductas como comunicativas, una forma de intervención más proactiva”.

Realmente son unas estrategias fáciles de asimilar, algo que no debía de suceder antes y que la ponente justifica en que hace años “en la práctica no se aplicaba bien porque no se entendía, era una formación mal comprendida. Para que sea efectivo hay que hacerlo más práctico en el día a día, en las situaciones reales”.






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